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Fe sin obras es muerta

Actua de acuerdo a tu fe.

 “ ... la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma. “ Santiago 2:14-17.


Tú puedes creer muchas cosas que tienen que ver con tu vida y  lo que te rodea, pero si no das muestras de esa fe, la misma se convierte en algo muerto, sin vida.


Imagínate una persona que expresa que puede caminar pero no da un paso hacia delante, ni siquiera intenta ponerse de pie; ¿ Cómo tomarán los demás lo que dice? Hay quienes afirman que van a realizar cambios en su vida y que  están seguros que pueden lograrlo, pero el tiempo pasa y ellos siguen siendo lo mismo; con el tiempo la gente dejará de creerles y un día se convertirán en personas frustradas, llenas de derrota.


El secreto del éxito no es sólo expresar lo que creemos, es creer y dar muestras de la fe.  La palabra dice que la fe sin obras es muerta. Santiago 2:17.


Si estás en un lecho enfermo y confiesas sanidad, la gente va a esperar que te levantes; por esa razón en la Biblia, cuando los hombres oraron por los enfermos, no los dejaron en cama, sino que los levantaron de allí con el fin de dar muestras de sanidad. Marcos 2:11.


Si alguien conoce a Jesús, su vida de pecado queda atrás, la fe en el Señor que es la que produce salvación se muestra en un cambio de vida, donde el pecado deja de reinar en su corazón. 2 Corintios 5:17.


Actuar en fe significa llevar a cabo lo que necesito para lograr lo esperado, es vivir de acuerdo a lo que confieso. La persona que cree se diferencia de la incrédula en que su fe es fuerte, firme y siempre da muestras de ella.


Hubo una mujer que hacía doce años padecía de flujo de sangre y había gastado cuando tenía en médicos. Ella pensó que si tan sólo tocaba el borde de su vestidura sería sana, pero no sólo lo pensó, no sólo creyó que de esa forma lo lograría, ella dio un paso hacia delante y otro, hasta llegar donde él y tocar su túnica. Como resultado fue sana y al instante el flujo se le detuvo. Lucas 8:43-47.


También se cuenta de un leproso que se animó a llegar hasta la ciudad, lo cual era prohibido en aquel entonces a esta clase de enfermos, y se acercó a Jesús diciéndole: “Señor, si quieres, puedes limpiarme.” Jesús extendió su mano, le tocó y al instante su lepra desapareció. Mateo 8:1-3.


Hubo un centurión que vino a él rogándole por su criado que estaba atormentado en su casa, grave y paralítico. Jesús se dispuso a ir, pero aquel funcionario romano le dijo: “ Señor no soy digno que entres bajo mi techo, solamente di la palabra, y mi criado sanará”. Este hombre que estaba en autoridad sabía que si daba órdenes a algunos de sus soldados ellos tenían que obedecerlo; cuanto más Jesús siendo hijo de Dios tenía autoridad y poder sobre  los males que aquejaban a los hombres .


El Señor al ver la fe de este hombre le dijo que se hiciera de acuerdo a lo que él esperaba y su criado fue sanado aquella misma hora. Mateo 8:5-13.


La mujer con flujo de sangre, el leproso y el centurión, todos ellos creyeron, todos dieron muestras de su fe y  recibieron lo que esperaban. Todos ellos actuaron de acuerdo a lo que creían y así sucederá con los que actúen en fe.  

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